© sinergias creativas, Laurent Bailly
De los campos a los refrigeradores
Desde finales de octubre hasta finales de noviembre, nuestros equipos cosecharon sin parar, con tractores, cajas y fardos en constante movimiento. Primero las zanahorias, luego las coles, el apio, los nabos y la achicoria: casi todos los productos almacenados tuvieron que recogerse antes de las primeras heladas. Solo unas pocas variedades de hortalizas permanecieron en la tierra, capaces de soportar el frío siempre que la temperatura no bajara demasiado.
Mientras tanto, los equipos de los depósitos de Yverdon y Montagny trabajaban a un ritmo igualmente rápido. Cada envío procedente de los campos se recibía, etiquetaba y almacenaba, en una organización perfectamente sincronizada con el ritmo de las cosechas.
Dominando el frío para una conservación óptima
Conservar verduras es cuestión de precisión: cada producto requiere condiciones específicas. Las ensaladas, por ejemplo, se almacenan a +1,5 °C y se humedecen regularmente para mantenerlas frescas y crujientes. Los tomates, en cambio, conservan su calidad y sabor en refrigeradores secos a +12 °C.
Las condiciones son bastante diferentes para las verduras de invierno. «Las zanahorias necesitan condiciones frías y húmedas, de lo contrario pierden rápidamente su firmeza», explica Artur Da Cruz. Almacenadas cubiertas con tierra en cajas de madera forradas con bolsas de plástico, permanecen a -0,5 °C / +0,5 °C. Solo se lavan y envasan al sacarlas del almacén.
El apio y los nabos siguen el mismo principio, mientras que las coles y la achicoria requieren un ambiente más seco y aireado, almacenados en capas ligeras para evitar dañar las hojas. Esta es una amplia experiencia que los equipos han adquirido, lo que les permite conservar el producto durante mucho tiempo sin usar gas.
Cajas claramente etiquetadas para garantizar la trazabilidad
Las primeras verduras que se almacenan deben ser las primeras en consumirse. Por eso, nada se deja al azar. Cada caja lleva una etiqueta que indica la fecha, el número de serie y el número de lote. Este seguimiento también garantiza la trazabilidad completa del producto: un aspecto esencial, aunque las tasas de devolución sean prácticamente nulas.
Experiencia en acción y en equipo
Artur Da Cruz llegó de Portugal para un puesto temporal en 1998 y ha crecido con la empresa. Las técnicas de almacenamiento no tienen secretos para él. Sin embargo, cada otoño trae consigo el mismo reto: encontrar suficiente espacio para almacenar todo. Pero, resume con calma: «Hay que estar bien organizado desde el principio, y luego todo marcha sobre ruedas».
A lo largo del invierno, los equipos del almacén retiran gradualmente las verduras del almacén, mientras supervisan cada refrigerador. Este riguroso seguimiento prolonga el trabajo en cada etapa, desde la selección de la variedad hasta el cultivo y la cosecha, garantizando que las verduras se conserven hasta la primavera, sin perder sabor ni frescura.