Un método de cultivo que se fue consolidando poco a poco
En la actualidad, se cultivan 97% de tomates suizos en invernaderos, dos tercios de los cuales se cultivan sobre el suelo. Desde los años 90, nuestra empresa, Stoll Frères SA, ha sido una de las primeras del país en adoptar técnicas de cultivo sin suelo, inspiradas en métodos de vanguardia procedentes del extranjero. Desde entonces, este enfoque se ha generalizado y ofrece numerosas ventajas: protección de cultivos, control del clima, conservación de recursos y optimización de la calidad.
Una cosecha prolongada a pesar del clima
El clima suizo no es muy favorable para los tomates, que necesitan calor. Los invernaderos acristalados y climatizados recrean estas condiciones y nos permiten recoger tomates desde abril hasta octubre. Pero la calefacción consume mucha energía: por eso invertimos en investigación de soluciones de energía renovable. Tenga en cuenta que las plantas necesitan dióxido de carbono para crecer: un ingenioso sistema permite reinyectar en los invernaderos parte del CO₂ producido al calentar los invernaderos.
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Recursos utilizados con moderación
El agua y los nutrientes se suministran en un circuito cerrado, según las necesidades precisas de las plantas. Resultado: mientras que el cultivo al aire libre requiere alrededor de 200 litros de agua por kilo de tomates, en nuestros invernaderos sólo consumimos 14 litros. Además de preservar el agua, este enfoque protege el suelo, que no se explota.
Protección natural de cultivos
El cultivo en invernadero y sustrato, combinado con nuevas tecnologías, permite un control preciso de los cultivos. El clima y el riego se ajustan en tiempo real, mientras que la salud de las plantas se monitorea continuamente. Al ser un ambiente semicerrado, el invernadero también tiene la ventaja de limitar la presencia de plagas y nos permite introducir insectos auxiliares, que aseguran tanto la polinización como la protección de las plantas frente a los parásitos.
Plantas sanas para frutos sabrosos
Los tomates son ideales para cultivar en sustrato, lo que mejora su calidad y sabor. El sabor de los tomates depende principalmente de la elección de la variedad, del momento de la cosecha y de la buena salud de la planta. Un tomate sano dedica toda su energía a desarrollar sus aromas, en lugar de defenderse de las enfermedades.